*DESPENALIZACION Y NUEVAS FORMAS DE CENSURA*
Titulo: Despenalización y nuevas formas de censura
Autor: Jenaro Villamil
Fecha: Jueves 8 de Marzo de 2007
Fuente: Proceso
Medio: Nota Informativa (análisis poltico) Desde mi punto de vista esta periodista lydia cacho que es totalmente reconocida, descubrir lo que pasaba con la pornografía que en México ya que es un tema bastante cotidiano, que de alguna manera estan vinculados algunos partidos, es impresionante lo que hacen. Quiero mencionar que cuando el expresidente Vicente fox de alguna u otra manera decayó rápidamente la libertad de expresión que es esencial para todos los mexicanos y es demasiado importante este punto que puede trascender de manera bien. Indispensablemente como he comentado que los asesinatos estuvieron a flor de piel en este sexenio ya que hubo un alto índice de muertes de periodistas. El poder de cualquier gobierno siempre intentara quitar la libertad de expresión de una u otra manera, respecto a que no hable o publiquen algún artículo que hable mal, por eso no les conviene llegar a ese extremo. La censura de es como un mal que día a día avanza a pasos agigantados, ya que los periodistas siempre quieren hablar por que desde la carrera nos dicen que nadien nos puede quitar nuestra libertad de expresión y mucho menos censurarnos.
México, D.F., 6 de marzo (apro).- Tuvo que transcurrir un año exactamente para que el Senado finalmente ratificara la despenalización de los delitos de prensa que
El de Lydia Cacho fue uno de los casos límite más importantes que demostraron lo arriesgado de mantener en los artículos 350 al 363 del Código Penal federal estos resabios del autoritarismo. El expediente de Cacho fue una razón fundamental para aprobar esta ley, pero no la única.
En medio del ocaso del foxismo, el peor sexenio en materia de libertad de expresión y seguridad profesional para los periodistas, de las amenazas crecientes y actualizadas contra reporteros de Tamaulipas, Sonora, Chihuahua y Oaxaca, entre otras entidades, y de los asesinatos contra más de una decena de comunicadores que se volvieron incómodos para el crimen organizado, lo menos que se podía esperar era una actitud digna del Congreso.
Sin embargo, tampoco se puede olvidar que las amenazas contra la libertad de prensa difícilmente se pueden resolver con la simple despenalización de la injuria, la calumnia y la difamación. El problema esencial sigue siendo la práctica de la censura anticipada y la persecución que ejercen los poderosos contra medios críticos, bajo el amparo de que se les daña su derecho a la intimidad.
Por si fuera poco, el gobierno de Felipe Calderón, junto con varias autoridades estatales que ejercen la “ley mordaza” en entidades como Sonora, Estado de México, Oaxaca, Jalisco y Puebla, nos han vuelto a recordar que el poder político intentará usar siempre mecanismos para acallar voces críticas o manifestaciones de disidencia que son estigmatizadas como un “peligro” para las instituciones y el país. Así ha sucedido con los programas del PRD censurados por
La censura previa es un mal que corroe no sólo las redacciones sino también las editoriales y las empresas mediáticas más poderosas. El riesgo de esta nueva ley es que bajo el argumento de sancionar civilmente el daño moral, se consagren nuevas prácticas violatorias de la libertad de expresión.
El caso de la periodista Olga Wornat y de Proceso, acusados por Marta Sahagún de Fox por presunto daño moral, al exhibir documentos verídicos que dañaban una intimidad que la propia exprimera dama se encargó de ventilar e instrumentalizar para promoverse políticamente, constituye la otra cara de la moneda que derivaría en nuevas prácticas de censura previa si los tribunales nacionales refrendan su fallo contra la autora de Crónicas malditas.
En materia de daño moral, las reformas aprobadas este martes en el Senado son muy claras en este agregado al artículo 1916 del Código Civil federal:
“La reproducción fiel de la información no da lugar al daño moral, aun en los casos en que la información reproducida no sea correcta y pueda dañar el honor de alguna persona, pues no constituye una responsabilidad para el que difunde dicha información, siempre y cuando se cite la fuente de donde se obtuvo”.
El ordenamiento necesita aún ser discutido porque puede constituir otra arma para intimidar o permitir lecturas absolutamente discrecionales que tiendan a la vulneración de otro derecho elemental de los periodistas: el respeto a la secrecía de las fuentes.
Por otro lado, aunque a la clase política le resulte incómodo reconocerlo, es necesario discutir hasta dónde llegan los alcances del derecho a la privacidad y a la intimidad para funcionarios y políticos que viven del erario y que, cuando les resulta conveniente, pagan con recursos públicos para promocionar sus bodas, sus experiencias sentimentales y hasta sus duelos, pero cuando alguien osa salirse del guión de la promoción, le lanzan la advertencia de que violan su derecho a la intimidad.
**comentario**
